Cría Cuervos, de Robert Bloch

Nuevamente, sintió el contacto de su mano en la muñeca, su cálida voz en
los
oídos y su mirada en la de ella. Volvió a beber. Ya no importaba nada.
Se encontraba
tan cansada que ya nada parecía importarle. ¡Muy cansada! Apenas podía
mantenerse
erguida y, al aproximarse él más, abrazándola, cerró los ojos.
Cría Cuervos, página 79.
—No, no lo es —murmuró Walter—. La edad es sólo terrible cuando se niega
a abandonar la idea de la juventud. Del mismo modo, la juventud es terrible
cuando desea cosas que vienen sólo con la edad.
—Esa es una idea muy profunda —le dijo Elinor—. Deberías exponérsela a
Jim
Whittaker.
—Que la averigüe él, si quiere —contestó Walter—. Todos tenemos que
hacerlo,
tarde o temprano.
Cría Cuervos,
página 114
Palabras preliminares
Inesperado, terrorífico, sobrenatural; sustentado en hechos cotidianos…
Robert Bloch, aquel hombre de aspecto latino según yo,
está hoy en día bajo el fango, hablando de forma metafórica; está completamente
olvidado. Sus libros, por ejemplo, ya no se los encuentra en una tienda de
tales; se debe recurrir, si los hay, al mercado “negro” teóricamente. Además de
Psicosis, no ha habido otras labores cinematográficas en representación a sus
obras literarias.
Popularmente se ha dicho que su estilo es propio de
Lovecraft, pero yo creo que está más inclinado hacia Edgar Poe (qué vacuo se
siente no escribir Allan, por dios). El maquiavelismo y la ironía pasan por sus
historias. Si bien es breve, introduce todo lo que una novela requiere:
psicología y tipología; origen de los personajes esto es, infancia,
adolescencia y etc.
Sin duda alguna, Cría Cuervos contiene el neto estilo
argentino del siglo XX: sin temor al reproche, menciona hasta lo que no se
debería mencionar. Lo hace sin implicancia, explicita todo. Sin embargo, no lo
suficiente como para predecir lo que ocurrirá. Todo es en “el momento”. Denuncia
el estado social de la época, e introduce la comparación entre la burguesía y
los plebeyos. En Cría Cuervos, Larry hará el rol de ser un incomprendido social
cuya finalidad es salvar a los más pobres, pero a su método… Es decir, la
sociedad de masa es él mismo, y nadie más.
Con la lectura, ese grato rumor a Misery puede
sentirse… La diferencia radica en que es ahora el incapacitado quien toma las
riendas.
Impregnado por la forma social del siglo pasado, Bloch
hace cumplir un rol secundario a las mujeres.
Opinión, resumen y análisis
El libro está estructurado con una voz omnisciente y
en tercera persona. Su género es de corte horror, policíaco, thriller y, muy
evidentemente, dramático.
Los personajes, en su mayoría, se encuentran
balanceados respecto a la información que nos acerca el autor sobre ellos. Como
la historia se centra en Larry Fox, éste está mayormente bien construido.
La historia nos introduce con Fox, sumamente nervioso
por su (primer) acto orquestal. Sin embargo, como lo caracteriza la
personalidad sociopática/psicopática, éste controla muy bien sus ademanes,
expresiones faciales o, en fin, las no verbales.
Antes de eso, de “dedicarse” a la música, fue un
empleado de hotel. Fue allí donde conocería a LaVerne y a un tal Clarence, trío
de asesinos.
Es, como bien lo dice el prólogo, un chantajista.
Cuando ve a LaVerne, una expareja, cuya relación fue efímera, éste la invita a
conversar. Pero como no pueden hacerlo dentro del recinto, es ella quien lo
invita a salir del lugar, pero con condiciones de prudencia:
°No deben verlo;
°Ella saldrá primero, luego él;
°Lo esperará en un descapotable amarillo.
Así ocurre, y cuando están dentro del auto, en una
prueba “gallárdica”, éste la besa y la acaricia. Para probarla; para comprobar
si aún lo “ama”. Brevemente ésta queda hechizada, pero luego lo repele.
Es entonces cuando su artimaña chantajista inicia: le
pide dinero, pero ésta afirma que se le hará muy difícil hacerlo. A lo sumo, podría
conseguir darle 100 dólares. De ésta manera, él no accede, y le confiesa que ha
llegado allí a propósito, que le pagó a un tal Hal 20 dólares para que se haga
el indispuesto y permita que lo sustituyeran. Sabe que Sol, su nueva pareja, es
poseedora de gran capital, y le pide 500 dólares. Si no lo hace, la amenaza con
contárselo a él; no obstante, como ya prefabricó toda la escena en su mente,
cambia de opinión intencionalmente, y le dice que le confesará a la policía un
hecho pasado, algo ocurrido con un joven marinero.
Ella le dice que, si lo hace, le irá mal, pues él fue
un partícipe del acontecimiento. Sin embargo, Larry le asegura que ya cumplió
con su condena, y quedó íntegramente libre de todo yugo.
Con su característica capacidad de manipulación, logra
hacer que ella acceda y, entonces, entra al bar, con las mismas condicionales.
Cuando llegó la hora de que ella le pagara, entra a un descapotable, y detrás
oye una vocecita; después un golpe y luego otros más.
Como si de algo quimérico se tratara, resultó ser que
el descapotable del mismo color y modelo, era de otras personas: una pareja
adulta, de unos cuarenta años cada uno, que durante todo el viaje no se dieron
cuenta de que llevaban a una persona noqueada en la parte trasera de su auto. Cuando
llegan a casa, puede ver que se trata del muchacho que le tocó una sinfonía;
entonces lo atienden.
Cuando despierta, con un fuerte dolor de cabeza, oye
que golpean la puerta de la habitación en la cual está. Se trata de Elinor;
luego conoce a Walter Harris. Tanto él como ella se preocupan verdaderamente
por él, y le ofrecen ayuda médica, pero él la rechaza, ya que posiblemente
pueda quedar “investigado y castigado”.
Como aparentaba estar bien, arma lo siguiente,
levantando un pie:
“lo mantuvo
en alto y volvió a sonreír, con su sonrisa particular. Por accidente, ¿eh?
Fallándole, intencionadamente, un pie, Larry se dejó caer rodando escaleras abajo.”
Como no sufrió ninguna herida, aparentó sufrirla.
Aprovecharía para quedarse en la casa de los Harris y saber si fue LaVerne, o
Sol, Sol Sarno, quien se dio cuenta, y envió a uno de sus matones. También,
deseaba planear una venganza. Ya se sabrá cómo lo hará…
Resulta ser, además, una persona llena de odio y
narcisismo. Escucha sólo a medias y, ni bien halla la posibilidad, lanza una
perorata interminable; en su mente, naturalmente. Recordemos que tiene un
autocontrol y sabe qué confesar y qué no. El odio es fruto de su infancia: sus
padres lo dejaron en un orfanato, y no se llevaba bien con nadie. Cuando conoció
el teatro, mirándose en el espejo, emulaba expresiones. Intenta sentir algo por
Walter y Elinor, algo paterno, pero se interpone el recuerdo traumático de su
infancia. Desde pequeño tenía tendencia al deseo de la destrucción.
Cuando llegan los Whittaker, Larry, con su imprudente
donjuanismo, intenta enamorar a Jill, hija de Jim Whittaker, pero se reprime.
En la cena, éste confiesa, falazmente, haber estudiado
en Detroit, en un instituto especial de música. Pero no hay instituto alguno en
ese lugar. En tanto los días se sucedían, quería mostrarse útil. Entonces,
comenzó a actuar de chofer para Elinor.
Fox es un personaje que anhela el amor que no recibió
de niño. Le complace la preocupación que recibe; adora ver cómo se “pelean”,
según su imaginación, por él. El encono entre la juvenil Jill y la “vieja”
Elinor, le resulta disfrutable.
Cuando Walter partió, en concepto de acciones
laborales, por la mañana Larry se dedicó a espiar lo que guardaba el señor
Harris. Entre tanto desorden, logró hallar un revólver. Lo tomó. Y con él fue a
visitar, aprovechando que estaba sola, a LaVerne. Volvió a utilizar el método
del chantajista activo; le insinuó al marine, pero como anteriormente no tuvo
el valor de ir con la policía, ella se lo hace saber. En ese instante, le
muestra el revolver. La persuade para que, en ésta ocasión, le robe a Sol 5000
dólares, y no 500.
Cuando se está en el inicio, uno llega a sentir,
apenitas, compasión por Larry, pero a medida que se lo va conociendo, surge un
odio tremendo hacia él: se muestra amable, y en silencio critica horriblemente
a quienes lo rodean; es oportunista, y casi siempre, bajo malas acciones, se
sale con las suyas.
Una noche, cuando logró desembarazarse de Jill, visitó
el viejo hotel en el cual trabajó, y conversó con Clarence sobre lo planeado.
Cuando al siguiente día lo visitó según lo acordado, no halló a Clarence en
casa, por lo que, meditándolo bien, decidió revisar cada sitio. Lo encontró en
el baño, ensangrentado, y entonces lo sacudía, deseando verlo vivo, pero estaba
sin vida, a pesar de no haber hallado heridas como punzadas.
Tras situaciones complejas, logró que la señora Harris
se bebiera un cóctel, que contenía somníferos. Entonces, decidió tomar las
llaves del auto, para regresar al hotel, entrar nuevamente al cuarto de
Clarence y eliminar toda evidencia posible. Sin embargo, acechó a LaVerne, y
secuestró a Jill, la hija de Jim Whittaker.
Pero, momentos antes, en cabaña de Sol, LaVerne le
entregaría el dinero, pero Larry tenía pensado atarla, y ella se negó. Cuando
sacó el arma, ella se enfrentó a él, y hubo un disparo. La bala traspasó el
cuello de ella; la había matado…
Larry la había encontrado a Jill por la calle, y
entonces la invitó a “huir”, a cumplir sus sueños (ésta le había dicho que
abandonaría su hogar, porque la trataban como a una niña). Cuando subió, la
llevó a la cabaña en la que LaVerne fue asesinada.
Allí le propuso
que la mataría, y él escaparía. Cuando la policía llegara, vería el cuerpo de
Jill y LaVerne, y concluirían en que la muerte fue a causa de los celos de las
chicas, y la imposibilidad de que una de ella se quedase con él, con Larry.
No obstante, llegaría Sol. Cuando recibió un disparo,
en un último aliento de vida, también le acertó uno a Larry, directo a la
frente.
A decir de Jim, fue, simplemente, un gamberro:
no dar razón ninguna a la vida. Es adoptar una actitud de yo-primero, y
buscar sensaciones a cualquier precio. Larry tenía eso. O, mejor aún, eso lo
tenía a él. Él puede haber sido un caso extremo.
LaVerne fue prácticamente inocente de todo: que haya
seducido al marine manco, fue culpa de Larry, quien la manipuló, y quien lo
mató realmente, con la culatilla de su arma; le había destrozado el cráneo.
Asimismo, fue culpa de Sol que hayan herido al fracasado de Larry, y que Clarence haya muerto: como era adicto, le
ofrecieron cocaína, combinada con raticida…
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