Cría Cuervos, de Robert Bloch
Nuevamente, sintió el contacto de su mano en la muñeca, su cálida voz en los oídos y su mirada en la de ella. Volvió a beber. Ya no importaba nada. Se encontraba tan cansada que ya nada parecía importarle. ¡Muy cansada! Apenas podía mantenerse erguida y, al aproximarse él más, abrazándola, cerró los ojos. Cría Cuervos, página 79. —No, no lo es —murmuró Walter—. La edad es sólo terrible cuando se niega a abandonar la idea de la juventud. Del mismo modo, la juventud es terrible cuando desea cosas que vienen sólo con la edad. —Esa es una idea muy profunda —le dijo Elinor—. Deberías exponérsela a Jim Whittaker. —Que la averigüe él, si quiere —contestó Walter—. Todos tenemos que hacerlo, tarde o temprano. Cría Cuervos, página 114 Palabras preliminares Inesperado, terrorífico, sobrenatural; sustentado en hechos cotidianos… Robert Bloch, aquel hombre de aspecto latino según yo, está hoy en día bajo el fango, hablando de forma metafórica; e...