El Alquimista, de Paulo Coelho. Resumen, crítica y opinión personal al respecto.
La edición me fue prestada por una profesora,
y realmente lo agradezco.
CITAS INTRODUCTORIAS
"[...] Y recordó que un día el chico había empezado a sentirse mal, y a vomitar en pleno camp, y después se quedó dormido durante mucho rato. Ese día, a poca distancia, lo esperaban dos asaltantes que estaban planeando asesinarlo para robarle las ovejas. pero como el chico no apareció, decidieron marcharse, pensando que había cambiado su ruta."
Pág., 144.
"(...) Existe un proverbio que dice: ´todo lo que sucede una vez puede no suceder nunca más. Pero todo lo que sucede dos veces, sucederá, ciertamente, una tercera´"
Pág., 165.
"El segundo día el muchacho fue hasta lo alto de ua roca que quedaba cerca del campamento. Los centinelas lo dejaron pasar; ya habían oído hablar del brujo que se transformaba en viento, y no querían acercarse a él. (...)
Escuchó su corazón. y el desierto escuchó su angustia.
Ambos hablaban la misma lengua."
Pág., 152.
Segunda parte, un análisis crítico de la novela-relato de Paulo Coelho, El Alquimista.
Idioma: español; original: portugués.
Edición: Editorial Sol, España, C., Clarín.
Año: 2006.
Tipo: Novela (tirando a relato).
Desde un principio, El Alquimista tiene na voz en primera persona; inicia como si de la bitácora de un viajero se tratara y, sin embargo, luego cambia a la tercera persona, alternando con la susodicha.
Una queja que tengo hacia el libro, es que nunca se detiene a profundizar. Comienza con un pastor que hace comisiones con ovejas; éste comenta que periódicamente un burgués le pide esquilar a sus ovejas, y que está enamorado de la hija de él; anhela concretar una relación.
Bueno, en todo el libro, no se la menciona más allá de un escueto "quedaban dos días para visitarla", pero nunca lo hace.
Con una visión sumamente egótica, el gallardo protagonista decide abandonar el rebaño a un anciano rey, que le da dos piedrecillas [Tumim y Umim, qué difíciles pronunciarlas en ese orden], creyéndose mejor que el anciano árabe que lo acoge como dependiente durante un no detallado doce meses, y su padre, pues éstas dos personas jamás han cumplido con la idea de liberación, el viaje.
Es completamente el pensar que hay un camino marcado para nosotros, y gracias a la suerte (guiño) esa teoría es sólo parte de un texto; lectura simbólica nos adelanta el autor.
Con lo que me quedo (y acaso lo practicaré) es con la frase de que podemos hacer lo que queramos, pero no debemos olvidarnos de lo otro, las consecuencias de un efecto, sin importar el nivel de daño.
De alguna u otra manera, estoy codificado para encontrarme con Coelho (guiño), pues un día primaveral de mayo (un 31 de mayo de 20202, a las 4AM para ser exacto) empecé a escribir la historia de una chica que despertaba de una pesadilla; el ambiente de su cuarto era oscuro y frío. Despertaba con la gargante en un mal estado y se lavanta en bsca de un vaso de agua; se ve dubitativa sobre cuál elegir, y rememora que en algún lugar lejano, dentro de su mente, le dicen que elija el de vidrio, pues mejora el sabor de la bebidaa cambio del plástico. Cuando lo finalicé de manera estrepitosa, se lo entregué a los que considero amigos de la escuela, y de la vida, para que lo criticaran.
Una me preguntó en varias ocasiones si escribí algo más, de forma interesada geninamente; y otro me dijo que estaba bien. Que si seguí escribiendo, a pesar del tiempo tardío que me tomé, lo hice, y lo sigo haciendo. Es maravilloso.[pág., 71]
Ay, me he ido totalmente pero hasta el pico del árbol; ya no sé ni cómo rearmar el plan original; hagamos de cuenta que la parte autobiográfica no existió, y quedamos en que Paulo Coelho escribió su relato de manera totalmente principiante.
Su lenguaje es simple, y salvo la cuestión de la Alquimia, todo se lee de corrido y desinteresadamente. Se entrevé el anhelo de saber dónde irá una u otra cuestión. Paréntesis: cuando viajan en la caravana, con los animales, me vino la irónica imagen de tres hombres apretujados, compartiendo sudores e incómodos.
Los personajes quedan totalmente planos, puesto que son nada; o el rol que se les cedió va demasiado y no tienen ni un mínimo de contraste (el lector inglés, por ejemplo), y no logran generar empatía y se mantienen fríos y distantes los unos a los otros.
Las relaciones que inician los personajes aparentan ser la gran cosa, pero luego llegan al fracaso sin previo aviso.
Es, por mi parte, reprochable el hecho de que, de principio a fin, exista un velo teológico; que Alá es el único que tiene la posibilidad de enviar mensajes de lo que sucederá y que, sin embargo, sólo importa el (inexistente) presente. Lo idealiza con un ejemplo mediocre y fácil de refutar: si el camellero está comiendo, pues está comiendo; la premisa no sólo alude al futuro, sino que incita a la aparición de lo infinito; por ende, nunca dejará de masticar. En todo el relato abundan las ideas sin cerrar.
En el último tramo de la historia, el joven, Santiago, comienza a contradecirse. O bien el autor comienza a confundir las cosas en pos de extender el relato, las explicaciones, además de breves son forzadas. No dan lugar a una imaginación de lo contado de forma plena.
Fátima contiene un mal concepto de lo que es el amor, puesto que confiesa a Santiago que "[...] Se ama porque se ama. No hay ninguna razón para amar". Es imposible rebatirla, puesto que, además de nihilista, es hilarante hasta la médula.
Las amenazas de grandes aventuras guerreras se ven interrumpidas; uno desea ver a Santiago acomodarse el traje y empuñando una espada, pero el autor lo deja de lado. Utiliza métodos más "brillantes".
El ambiente cambia de forma estrepitosa, y deja al lector mal orientado. De un momento a otro, o es de día y el sol penetra el iris de los personajes y enceguece la visión, pero luego de quince segundos de lectura, están mirando a la luna.
Generalmente no acierta en las intenciones pasionales [es un Qué onda nomás te digo], mencionando sentimientos de venganza sin haber mediado un hecho anterior. Por ejemplo, en la página 144, dice:
(...) El y su corazón se hicieron grandes amigos, y cada uno pasó a ser incapaz de traicionarse al otro." Un punto bueno, es que en la página 147 se menciona que, al seguir nuestro camino que fue elegido por algún ser innominable, o da igual llamarlo NUESTRO PENSAMIENTO, las otras personas, evitándolas, no defraudarán nuestro objetivo.
Ese airecito lanza cierto aroma a El Ruiseñor y la Rosa, de Oscar Wilde.
La trama, mediocre; el final, idealizado, bello y altamente familiar.
La función de las piedras (Urim y Tumim) no queda claro, y se las menciona sólo tres o cuatro veces, y sólo su presencia.
Spoiler: Fátima también era una alquimista, pero se hacía la loca nomás. Nadie debe entrometerse en el viaje, le dijo el viejo Alquimista a Santiago...
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