Los 5 lenguajes del amor de Gary Chapman, reseña y resumen; puntos importantes.

               IMAGEN: IML LATINOAMERICA

AUTOR: BRIZUELA, BRUNO (br.ooks04).
 


 

“No podemos atribuirnos el crédito por las cosas buenas y generosas que hacemos mientras estamos bajo la influencia de la ‘la obsesión’. Nos empuja y nos lleva una fuerza instintiva que va más allá de nuestros patrones de comportamiento normal. Pero, si una vez que volvamos al mundo real decidimos ser bondadosos y generosos, eso es el amor verdadero”

Chapman, Gary, Los 5 lenguajes del amor, Unilit, 2013, pág.

 

Introducción:

Del amor, habiendo prácticamente un sinfín de análisis metafísicos, todos coinciden en que no hay algo verídico, sino más bien algo subjetivo y/o teórico. Se podría decir que cada autor tiene una filosofía al respecto.

Desde Fromm, Chapman, Fisher hasta Piñuel, coinciden en el hecho veraz de que el amor debe ser una decisión consciente y progresiva. Por consciente se entiende que hay que reconocer que el acto de amar [de forma conyugal especialmente] es parte de algo que hemos copiado, así que, por lo tanto, precipitarse es incurrir en el error. El error de ver sólo la superficie…

No obstante a la última mención, Chapman afirma que el corazón más rudo, si se llega a conocer su lenguaje amoroso, es capaz de conformarse en la blandeza y calidez. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la cuestión llevará tiempo. Yo lo estimo cierto a medias, ya que, de tal manera no profundizada aún, uno puede llegar al hastío. Inclusive autores malos, como Gabriel Rolón, coinciden en las premisas.

El enamoramiento, a decir de Iñaki Piñuel, es un sentimiento exteriorizado que lo sacamos de nuestro “mentor”, es decir de otra persona íntima a la cual al consideramos sumamente extraordinaria, y luego nos peleamos con ella por “querer” desfalcar a nuestro “verdadero” amor. Luego, existe un método más sano, como buscar una persona distinta pero que cumple con los mismos rasgos del deseo de nuestro “profesor”.

Para Gary Chapman, el enamoramiento es parte fundamental de la iniciación en el amor conyugal, pero que tiene un límite: generalmente duraría dos años; sólo dos años para que las pequeñas discusiones sobre lo que no se vio ante el velo del enamoramiento surjan…

Asimismo, se caracteriza por ser idealizado [vemos rasgos supremos en la otra persona, con la posibilidad de que sólo sea algo falaz] y, en las más varias ocasiones, obsesivo [si nosotros pensamos que la amamos, ella también nos ama]; por decirlo de alguna manera, nos abandonamos por completo por el anhelo de “querer” y querer estar con esa otra persona. Nos sacrificamos por el prójimo, y damos conscientemente cosas que, inconscientemente, no quisimos jamás dar. El amor verdadero, si así quisiera llamárselo, la compasión real y la generosidad verdadera, aparecen cuando ese estado ilusorio ha pasado y seguimos haciendo el “bien”.

 

Los dialectos del amor de pareja

Primer lenguaje, las palabras (de afirmación).

Al hacer una petición al cónyuge, no debe haber intromisiones al expresar nuestras necesidades, debemos ser claros y directos (Este traje te queda bien; Me gusta tu responsabilidad. Cuento contigo). Es decir, debemos ser sinceros y no manipulativos; no sólo con el deseo de ser servido, sino en la trascendencia de hacer tiempo de calidad*.

Cuando la petición se torna cíclica, es indicativo de que algo falla. Aconseja Gary que nos fijemos en el otro plano de la pareja, como que nos ayuda pagando las cuentas del hogar o saca la basura todas las noches. Una vez que hallemos esas otras acciones que nos ayuda, las palabras de elogio verdaderas son imprescindibles: “El propósito del amor no es lograr algo que quieres, sino hacer algo por el bienestar de la otra persona. No obstante, es un hecho que cundo recibimos palabras de afirmación, es más probable que nos sintamos a corresponder y a hacer algo que desea nuestro cónyuge.”

En los factores de las palabras, existen las alentadoras, y sirven para incentivar a la otra persona para que realice algo que desea, y no obligarlo a hacer algo que queremos que se haga.

Mediante la escucha y la observación activas, objetivamente, podremos saber los anhelos de la otra persona. En fin, siendo compasivos y empáticos: “Si queremos desarrollar una relación íntima, necesitamos conocer los deseos mutuos. Si queremos amarnos el uno al otro, necesitamos conocer lo que desea la otra persona.”

Si no somos buenos con las palabras de afirmación o no sabemos aún las capacidades que exaltan a la otra persona, será hora de tomar un bolígrafo, un cuaderno y la fuerza para realizar, tal vez, una lista perenne, de palabras afirmativas o de lo bueno que tiene para agradecer esa otra persona, que se mantenía oculto.

A modo concluyente, Chapman explicita y resume el capítulo uno, con sugerencias prácticas:

“(2) Mantén un registro por escrito de todas las palabras de afirmación que le das a tu cónyuge cada día. El lunes, dije… (…)

(4) Mientras ves televisión, lees o escuchas, ten en cuenta las palabras de afirmación (…) Cuando uses una, anota la fecha en la que la usaste (…)

(5) Escribe una carta, un párrafo o una oración de amor para tu cónyuge ¡Y entrégasela en silencio o con fanfarria! Tal vez algún día encuentres la carta pegada en algún lugar importante (…)

(6) Elogia a tu cónyuge delante de sus padres o amigos (…)

(7) Busca los puntos fuertes de tu cónyuge y die lo mucho que aprecias esas fortalezas (…)

(8) Diles a tus hijos (lo genial que es). Hazlo a espalda de cónyuge y en su presencia.(…)”

 

SEGUNDO LENGUAJE, LA ATENCIÓN ACTIVA (Tiempo de calidad)

Como se ha propuesto anteriormente, que nosotros tengamos tres o uno de los cinco lenguajes, no es razón suficiente para hacer nuestros deseos hacia las otras personas, pues éstas posiblemente posean dos, y posiblemente sea dispar al nuestro.

En una primera instancia, será necesario que no haya de por medio la intromisión de los objetos (por ejemplo, es imposible conversar mientras se ve la televisión). Es necesario sólo “estar” con esa persona, a pesar de la existencia de otros factores que complementan la relación.

De forma escueta, se diría que sólo se debe recurrir a la birome y el cuaderno, y además recordar las peticiones incumplidas de la otra persona, como tener una tarde a solas o un paseo en bici.

“(…) un esposo y una esposa que juegan juntos al tenis, si el tiempo de calidad es genuino, no se enfocarán tanto en el juego (competencia; quién gana o los resultados finales), sino en el hecho de que pasan tiempo juntos (…)”

La conversación auténtica es necesaria.

Gary la define como “un diálogo comprensivo donde los dos individuos expresan sus experiencias, pensamientos, sentimientos, y deseos en un contexto amistoso ininterrumpido (…) [la conversación difiere de las palabras afirmativas puesto que lo segundo se concentra] en lo que decimos [mientras que lo otro], en lo que escuchamos. (…) Eso significa que me concentraré en sacarte más palabras, escuchando de manera comprensiva lo que tienes para decirme. Te haré preguntas (…) con un verdadero deseo de entender tus pensamientos, sentimientos, y deseos.”

La escucha genuina necesita de algunos elementos para que su existencia dé sus frutos: se debe oír sin interrupción, haciendo contacto visual y fijándose en la expresión no verbal, intentando descifrar qué siente al expresarse: (…) si te doy toda mi atención, abstendré de defenderme, de lanzar acusaciones en tu contra o de indicar de manera dogmática mi posición. Mi meta es descubrir tus pensamientos y sentimientos. Mi objetivo no es defenderme ni llamarte la atención. Es entenderte”

Asimismo, debemos expresarnos nosotros; contar quiénes creemos que somos y cómo nuestro pasado ha influido. Revelarnos escribió Gary. Expresar cada sentimiento sin temor, nos ocurra esto dentro o fuera del hogar. Es parte fundamental y básica el sentirnos comprendidos.

En el último tramo del capítulo, las actividades en tándem son esenciales.

Hay tres causales que deben seguirse, en el mismo orden: “(1) que al menos uno de los dos quiera hacerlo (2), el otro esté dispuesto a hacerlo, y (3) ambos sepan por qué lo hacen: para expresarse amor estando juntos.”

Reforzando el tiempo de calidad, advierte los siguientes puntos: (1) Den (…) un paseo por el viejo vecindario donde creció uno de los dos. Haz preguntas acerca de la niñez de tu cónyuge. (…) (2) (…) alquilen bicicletas. Paseen hasta que se cansen y, después, siéntense y vean a los patos (cuando se cansen de dar vueltas, deténganse en algún punto y opinen al respecto) (3) Pídele a tu cónyuge una lista de cinco actividades ( y háganlas en un lapso de cinco meses) (…) (5) piensa en una actividad que disfruta tu cónyuge, pero que te dé un poco de placer a ti (…) (6) planea una escapada de un fin  de semana solo para los dos (…) (7) Dediquen un momento para hablar sobre cómo les ha ido el día (…) (8) (…) tengan una noche de “Revisemos nuestra historia.” (…) Seleccionen 5 preguntas que responderán cada uno, tales como:

°¿Quién fue tu mejor y peor maestro en la escuela y por qué?;

°¿Cuándo sentiste que tus padres estaban orgullosos de ti; cuándo no? ;

°¿Cuál fue el peor error que cometió tu madre o padre alguna vez?;

°¿Qué recuerdas acerca de los aspectos religiosos en tu niñez?

 

Lenguaje tercero: los regalos.

El regalo, según Chapman, es visual; sin embargo, un regalo tangible, es el de la presencia física completamente; no importa el dinero, sino la pasión con que se hizo.

Indicativos para dar algún buen regalo:

Escucha con atención y anota; sobre todo si menciona “Me gustaría que…”;

Las manualidades suelen ser especiales;

En un paseo, incluso una rama o una piedra puede ser un buen regalo;

En honor a ella, planta un árbol o flores. O haz obras benéficas en su nombre.

 

Cuarto lenguaje: los actos de servicio.

Los actos de servicio deben ser conscientes; conscientes de que, al hacerlo, realmente queremos hacerlo, y que, al acabar, debió de haber sido una labor que la otra persona anheló.

Si no se sabe qué desea la otra persona, lo mejor sería hacer una lista, e ir cumpliendo lo anotado de forma paulatina.

Como se mencionó anteriormente, éste lenguaje debe ser elegido, y no hecho a la fuerza mediante la coerción, la manipulación o el chantaje: “Permitirle a otra persona que nos utilice o nos manipule no es un acto de amor (…) El amor dice: «Te amo demasiado como para dejar que me trates de esta manera. No es bueno para ti ni para mí»”

Puntos a tener en cuenta:

“1. Confecciona una lista con todas las peticiones que te ha hecho tu cónyuge durante las últimas semanas. Selecciona una de estas cada semana y cúmplela como una expresión de amor.

 

2. (…) Durante un mes, entrégale una nota de amor a tu cónyuge cada tres

días que vaya acompañada del acto de servicio.

 4. Mientras tu esposo está fuera, pídele a tus hijos que te ayuden con algunos actos de servicio para él. Cuando haga su entrada, únete a los niños para gritar: «¡Sorpresa! ¡Te amamos!». Luego, muéstrale tu acto de servicio.

(…) 9. Pídele a tu cónyuge que te diga los actos de servicio diarios que le hablan de veras del amor. Procura insertarlos en tu agenda diaria. Las «pequeñas cosas» significan mucho en realidad.”

Quinto lenguaje: toque a toque, beso a beso (Toque físico)

El último dialecto no sólo refiere al acto sexual, sino también a los roces “accidentales”, como los que ocurren mientras se sirve algo a la otra persona o, explícitamente, se le da masajes o caricias; abrazos e, incluso, besos.

El tocamiento no debe ser estático, sino dinámico; cada día deben tocarse nuevas zonas, y preguntarle a la otra persona si le parece correcto. Como bien lo dice Chapman: “Recuerda, tu cónyuge tiene la última palabra. Tú estás aprendiendo a hablar su lenguaje (…) Sin duda, nuestros cuerpos son para tocarlos, pero no para maltratarlo.”

 

Puntos reflexivos:

1. Toma de la mano a tu cónyuge mientras se dirigen del auto al centro comercial.

2. Mientras comen juntos, deja que tu rodilla o pie se desvíe y toca a tu cónyuge.

3. Acércate a tu esposa y dile: «¿Te he dicho últimamente que te amo?».

Tómala en tus brazos y abrázala mientras le das un masaje en la espalda y

continúa: «¡Tú eres fantástica!». (Resiste la tentación de correr hacia el

dormitorio). Libérate y pasa a lo siguiente.

4. Mientras tu esposa está sentada, acércatele por detrás y dale un masaje en

los hombros.

5. Cuando se sienten juntos en la iglesia y el ministro llame a la oración, extiende la mano y toma de la mano a tu esposa.

6. Inicia la relación sexual al darle a tu cónyuge un masaje en los pies. Continúa a otras partes del cuerpo, siempre y cuando le dé placer a tu cónyuge.

7. Cuando los visiten la familia o los amigos, toca a tu esposa en su presencia.  Rodéale con tu brazo mientras están parados conversando o solo colócale tu mano en el hombro y dile: «Aun con todas esas personas en nuestra casa, todavía te veo».

8. Cuando tu cónyuge llegue a casa, búscale un poco antes de lo acostumbrado y dale una gran bienvenida. El asunto es variar la rutina y darle realce incluso con una pequeña «experiencia de toque».”

Puntos importantes para acertar en el dialecto propio y de la otra persona:

Cuando hacemos algo (como prestar atención plena a nuestra pareja) de forma repetida, posiblemente somos nosotros quienes deseamos que nuestra pareja lo haga con nosotros;

Lo que pedimos y lo que nos pide nuestra pareja, podría ser indicio de su lenguaje del amor;

Lo que más no hiere es, evidentemente, nocivo para nosotros. Significa que nuestro dialecto es lo opuesto a ello.

 

Palabras finales y mis lenguajes del amor, conforme al test del plano masculino que se encuentra en el libro:

No pude extenderme por falta de no hallar cosas interesantes y que se centren en el tema inicial: los lenguajes del amor. Por lo tanto, éste es el último camino, pues estamos cerca del final.

Creo que algo que me ha desfasado fue que, si nos odian, debemos dar amor. De ejemplo, el autor, con avisos de viveza, pone a una mujer que pasa una mala situación con su marido; y este le aconseja que la relación no culmine, sino que lo comprenda. En algo así como un año, la relación mejoró, aunque el marido se presentaba desconfiado en un principio, y jamás interactuó con el autor.

“A ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan […]. Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. ¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen así”, es la premisa que rearmaría una relación en declive según él…

De los 30 puntos totales, el resultado ha sido dispar. Como ya lo escribí, no tenemos sólo un dialecto del amor, sino que varía en mayor o menor medida y, generalmente, éste no cambia a lo largo de nuestra vida.

Resultados finales:

30% TIEMPO DE CALIDAD.

28% TOQUE FÍSICO;

18% ACTOS DE SERVICIO;

15% PALABRAS DE AFIRMACIÓN;

9% REGALOS.

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